Invitación a ingresar en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería


Hogwarts School of Witchcraft and Wizardry

En algún lugar de las Colinas de Escocia

Sábado, 4 de enero de 2014


 
Estimada



Me llamo Minerva McGonagall y quiero hacerte una oferta que creo que te va a interesar. 
Soy la directora de una institución educativa muy especial de la que sin duda habrás oído habar mucho: el Colegio de Magia y Hechicería Hogwarts (Verrugas del Cerdo), sito en un lugar de Escocia invisible para los que no saben entender que el mundo y la vida son pura magia.

Sabemos que tú sí lo entiendes así porque nos lo ha dicho nuestra pluma encantada, que inscribe desde su nacimiento en un viejo pergamino a todas las personas que son “diferentes”. Y como hoy cumples 11 años, siguiendo nuestra tradición nos dirigimos a ti para invitarte a pasar con nosotros tus próximos 7 años y de esa manera puedas aprendas a desarrollar mejor los maravillosos dones que te fueron concedidos.    

Eso sí, vamos a tener un pequeño problemilla: que a tus padres muggles habrá que explicarles algunas cosas... Pero de ello se encargará el guardián de nuestro colegio, Rubeus Hagrid, que tiene una gran capacidad de convicción. Él se presentará en tu casa próximamente y empleará su delicadeza y su encanto personal para conseguir que te dejen venir a nuestro mágico castillo. 


Antes de nada, debes saber que el colegio de Hogwarts no es el único del mundo dedicado a transmitir la esperanza en la magia. Sin ir más lejos, en tu país, en un lugar recóndito de la  Sierra de Cádiz, unos colegas españoles desarrollan desde hace siglos actividad parecida. Y lo mismo hacen la prestigiosa Academia Beauxbatons, de Francia, el Instituto Durmstrang de Bulgaria y otros tantos centros de este tipo.

Ha sido nuestro profesor Harry Potter el que ha insistido en que te invitemos. Por ello, en los próximos recibirás la visita de una de nuestras lechuzas mensajeras  para que le entregues tu respuesta, que no dudo que será positiva. Si aceptas, este animal podría servirte de cartero en adelante. 


Cómo llegar a Hogwarts

En la vida, para conseguir todo lo bueno suele bastar quererlo suficientemente. Así que para llegar a Hogwarts solo tendrás que desear poderosamente encontrarte sentada en el tren que conduce a la estación de Hogsmeade. Una vez allí, una carrozas tiradas por thestrals irán a recogerte a ti y a los demás estudiantes.

Ten en cuenta que el castillo está encantado, por lo que hay que moverse dentro de él con mucha prudencia,  observando todas las instrucciones que te den las brujas y magos que en los próximos años van a velar por tu formación para conducirte por el camino más recto.

No seas como algunos atolondrados novatos que nada más traspasar las puertas del colegio se ponen a alborotar, a correr de aquí para allá, olvidando que existen muchas escaleras móviles y que algunas habitaciones cambian de lugar continuamente, pudiendo producirse accidentes. De hecho, ha ocurrido. Un año, un candidato se dirigió el primer día al bosque prohibido a pesar de las estrictas advertencias al respecto y no hizo caso del lema de nuestra institución:  Draco dormiens nunquam titilandus (Nunca hagas cosquillas a un dragón dormido). No digo más de lo que pasó…

No olvides que en el colegio hay puertas a las que hay que pedir permiso amablemente para que se abran.     

Viven con nosotros algunas criaturas que gozan gastando bromas e incluso mortificando a novatos y veteranos. Pero en realidad solo quieren poner a prueba a los aspirantes a brujas y magos. Por eso, trata de mantener tu buen humor y no te ofendas con lo que te digan ni te dejes asustar.

Especialmente molesto puede resultar  Peeves, nuestro poltergeist particular. Este, pese a las amonestaciones que cada año recibe de la dirección del Centro, suele agazaparse en los lugares más insospechados del edificio para dar sustos a los escolares, si bien huye cuando llega el Barón Sanguinario, un fantasma que avanza  arrastrando sus cadenas con un chirrido de siglos que deja helados a quienes lo oyen.  


Hablando de fantasmas, también suelen acudir a dar la bienvenida a los estudiantes Nick Casi Decapitado, la niña Myrtle la Llorona, la Dama Gris y el Fraile Gordo. Pero no te dejes intimidar; todos ellos son inofensivos. Como ya te he dicho, solo quieren probar tu templanza. 
Para que no te lleves sorpresas, también te advierto que puedes ver merodeando por las dependencias del colegio a unos pequeños seres que se ocupan muy diligentemente de la limpieza y las cocinas. Son nuestros elfos domésticos. Hay un centenar de ellos en Hogwarts.  

Lo que tienes que traer

Material didáctico

En el primer curso de Magia y Hechicería en Hogwarts los estudiantes cursan Astronomía, Defensa Contra las Artes Oscuras, Encantamientos, Herbología, Historia de la Magia, Pociones y Transformaciones. (También damos gran importancia a la educación física, disciplina que se ejercita mediante las clases de Vuelo que imparte la profesora Rolanda Hooch y la práctica del quidditch).

Según me comunica Madame Pince, la bibliotecaria de Hogwarts, deberás comprar los siguientes manuales:

· Libro reglamentario de hechizos, de Miranda Goshawk

· Una historia de la magia, de Bathilda Bagshot

· Teoría mágica, de Adalbert Waffling

· Guía de transformaciones para principiantes, de Emeric Switch

· Mil hierbas y hongos mágicos, de Phyllida Spore

· Filtros y pociones mágicas, de Arsenius Jigger

· Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de Newt Scamander

· Las fuerzas oscuras. Una guía para la autoprotección, de Quentim Trimble 


Estos textos podrás comprarlos en cualquier librería de tu ciudad. Ten en cuenta que están protegidos mediante encantamientos para que los muggles no puedan verlos en las estanterías. Tú misma podrías tener dificultades en encontrarlos. Pero si tienes suficiente amor a los libros, se te descubrirán por ensalmo las obras más maravillosas que otros no ven y gracias a ellas podrás “hablar” con sus autores.

Prendas y enseres 

Cada alumna/o deberá traer al colegio su propia varita mágica. Ya que eres española, puede ser de olivo, que es un árbol muy noble. Sin embargo, no olvides que lo que otorga el poder a la varita es tu propia convicción de que el mundo y la vida son mágicos. Por lo tanto, el material del que esté hecha no es relevante. Tráete también un caldero, un juego de redomas de vidrio, un telescopio y una balanza. 

Nuestro uniforme de trabajo es la túnica. Conviene que tengas tres, sencillas, de color negro. Y un sombrero negro puntiagudo para uso diario, un par de guantes (hechos de la piel que se le cae al dragón cada año), una capa de invierno (negra, con broches plateados), dos buenas bufandas  y varias camisas de vestir blancas.

En cualquier caso, lo importante no es la calidad de la ropa que uses, sino que la mantengas limpia y la cuides, ya que nuestro aspecto exterior debe ir en consonancia con la pulcritud de nuestro corazón. 

La selección

Nuestro colegio fue fundado hace más de 1000 años por las brujas Helga Hufflepuff y Rowena Ravenclaw y los magos Salazar Slytherin y Godric Gryffindor y desde entonces está dividido en cuatro casas, cada una de las cuales se inspira en el espíritu de uno de ellos.

Los alumnos nuevos son adscritos a una de las casas, tarea de la que se encarga tradicionalmente nuestro Sombrero Seleccionador en una solemne ceremonia el primer día del curso. 



No obstante, el próximo curso, Sombrero estará pasando un año sabático en la Academia Beauxbatons, por lo que hemos encomendado la labor  (¡y nosotros nos hemos encomendado a los cuatro fundadores para que todo salga bien!) a Señora Norris, la gata de Argus Filch, el conserje del colegio (este señor es squib, es decir, hijo de magos pero sin poderes mágicos, pero no se le debe mencionar esta circunstancia porque tiene un poco de mal genio).

Te digo desde ya, querida, que casi con toda seguridad no pertenecerás a la Casa de Slytherin porque por tus venas corre lo que los alumnos de la misma llaman “sangre sucia”. Es decir, por ser hija de muggles. No deben afectar a tus sentimientos sus posibles manifestaciones de menosprecio. Recuerda siempre que no ofende quien quiere, sino quien puede. Fíjate que Hermione Granger, una de nuestras mejores alumnas y actualmente profesora de Hogwarts, también es sangre sucia, lo que no le impidió aprender a encontrarse a sí misma y ser feliz. Lo importante no son las circunstancias de tu cuna, sino lo que hagas de ti en la vida. 


Advertencias

Debes recordar que en Hoqwarts no funcionan muchos artículos electrónicos que utilizan los muggles, como los teléfonos móviles, las tabletas, las consolas… Pero no hay mal que por bien no venga: nuestra magia suplirá todos esos artilugios y te producirá mucha más diversión.

Son bienvenidos los animales de compañía, especialmente ratas, ratones, sapos, gatos y lechuzas y esos bichitos que tienes en tu habitación. 


También se admiten perros. Puedes traer si quieres a tu lakeland terrier Turrón, ya que  los psicólogos animales han demostrado que ante tantas maravillas como pueden contemplar en Hogwarts estos perros llegan a perder el miedo innato que tienen a las cortinas que mueve el viento, las tapas de los cubos de la basura o los cohetes.

Sin más, y esperando que pronto estés completamente inmersa en nuestro mundo mágico te desea un feliz cumpleaños.





Directora del Colegio Verrugas del Cerdo

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