El tiempo se fuga sin querer - En homenaje a Ricardo Molina (1917-1968)

PEDRO GARCÍA CUETO


                            
Fue en Córdoba, el tiempo desvanece
las sombras que da en un cristal
transparentes las voces y sus ecos
de azules sin final.

Entra por el alma la bella primavera
la tarde se extasía en el jardín
que da a la Mezquita
relucen las vidrieras su cristal.

El tiempo, dejado en los leones
que llevan el musgo entre la piel
el tiempo, cayendo sobre todo
en las estatuas del museo aquel.

Ricardo Molina lee unos versos
por la plaza de las Tendillas
tiempo eterno el de los azulejos
la yedra oscurecida puedo ver.

El viento arrulla entre los sauces
en un vasto y limpio amanecer
el tiempo se pudre entre las hojas
que el río, callado, sabe ver.

El tiempo, de pájaros y lluvia
parece que no ha de volver
en Córdoba, las voces tienen eco
es eco hermoso de mujer.



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