La tercera guerra mundial

PEDRO GARCÍA CUETO



Vivimos tiempos convulsos, donde el terrorismo va avanzando peligrosamente, donde cualquier día podemos ser nosotros las víctimas de la locura de los fanáticos que, con un fusil en mano y con bombas en su cinturón, pueden acabar con nuestra vida en décimas de segundo.

¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Por qué el mundo árabe ha decidido hacer la cruzada a Occidente y acabar con sus valores “democráticos”? Precisamente es en este punto donde creo que está la clave de esta guerra, la falta de democracia de los países occidentales que han vendido armamento a los árabes, recordemos la gran amistad entre el tirano Gaddafi y Sarkozy, las buenas relaciones entre muchos líderes occidentales con dictadores norteafricanos. Bajo mi punto de vista, Occidente ha cometido un grave error, del cual difícilmente puede salir.

El error consiste en haber invadido países como Irak, en una invasión ilegal, no refrendada por las Naciones Unidas, sin armas de destrucción masiva, con desaciertos graves en el servicio de espionaje, asesinando a muchos civiles que nada tenían que ver con la responsabilidad de Sadam Hussein, como el dictador que había que deponer.

El error consiste en el dinero que querían hacer con aquella invasión, a través de una empresa petrolífera que quería reconstruir el país para sacar una buena tajada de los asesinatos cometidos, cuando el país ya estuviese en ruinas y los norteamericanos pudieran llevarse beneficios tras la guerra ya ganada. ¿Ganada? ¿Cuándo?

Todo ello no ha ocurrido, el mundo es mucho más inseguro, es verdad que los norteamericanos fueron atacados por Bin Laden, un millonario al que se entrenó para luchar contra los rusos, al que se dio mucho dinero, pero que luego decidió atacar al país que le había mantenido en su superabundancia. Realmente, Occidente, Europa y Estados Unidos han encendido la mecha del conflicto, no han intervenido adecuadamente en Siria, dejando que Bachar Al Asad gaseara a su propio pueblo.

El ISIS es un fenómeno que nace de ese conflicto, de ese desorden internacional, un reclutamiento salvaje de seres que no tienen nada que perder, ideologizados, fanáticos, que han perdido muchas de las raíces que debían hacerlos buenos ciudadanos, el ISIS se está manteniendo con extorsión y secuestros, pero de ¿dónde vienen esos fusiles Kalashnikov con que perpetran sus matanzas?

Hemos llegado a la Tercera Guerra Mundial, por un cúmulo de errores, de hipocresías, de falsos actos de democracia, al final la pelota está en juego y ya no hay forma de pararlo, los atentados se recrudecerán, no sabemos dónde están los enemigos, ya que se camuflan entre estudiantes, trabajadores, para ir preparando su yihad.

Además, los Estados Unidos se dedicaron a desestabilizar la zona, primero derrocando a Sadam Hussein por intereses económicos, segundo, ayudando a los rebeldes suníes que se enfrentaban al gobierno chiita de Al-Asad, proporcionándoles armas, lo que ha llevado a que estos rebeldes moderados no solo hayan perdido posiciones, sino que algunos se han radicalizado y ya son fruto de los fundamentalistas, con lo que las decisiones tomadas, como ha dicho Robert Freeman, solo han contribuido a crear más extremistas, tampoco parece que Obama quiera acabar con el conflicto que estaría en manos, para resolverse, de tres países claves, la propia Siria, Irán y Rusia, porque eso supondría perder su hegemonía en la zona, prefieren mantener su statu quo aunque nos lleve a más dolor y más fundamentalismo.

Ya lo dijo Gilles Kepel en su libro La yihad, hay mucho que saber sobre ese mundo árabe, muy complicado que Estados Unidos, el gran imperio de los derechos humanos, donde se han infringido todos los derechos de los ciudadanos siempre que se ha querido, como muy bien nos ha contado Chomsky, se ha dedicado a embrollar, hasta el punto al que hemos llegado, donde la guerra ya es un hecho y el odio una manifestación inevitable de ese expolio que comenzó con las colonizaciones y que no ha terminado.

Espero que mi discurso no moleste, aunque no sea políticamente correcto, pero creo que no podemos simplificar entre buenos y malos, que no hay derecho a crear un terrorismo, sea el del Estado o el de los fanáticos que matan a inocentes que están en una discoteca o en un restaurante como ha ocurrido en París este viernes por la noche. Aquel once de marzo del 2004 cuando yo iba a coger el tren para ir a Aranjuez, nada menos, como interino de secundaria, a dar clases, a las siete y cuarto de la mañana cogí un tren, sin imaginar que a las ocho menos veinte la estación sería un hervidero de heridos y de muertos, puede que hoy siga sin entender nada, pero creo que ya no hay vuelta atrás, la tercera guerra mundial ha comenzado, debemos estar preparados, pero siempre seremos vulnerables, nuestras vidas son frágiles y en cualquier momento podemos dejar de existir, nuestros peores enemigos son y han sido la mentira de los poderosos y el dinero que ya llevado a esta situación, desde que Estados Unidos, yo era profesor en Texas en ese año, se despertó una mañana con unas torres ardiendo, cayendo al suelo ¿fue el final del Imperio americano? ¿Cayó la gran metáfora de un mundo que se creyó tan grande que era invencible?

No lo sé, lo que sí supe cuando estuve allí es que los americanos no podían creerlo, para nosotros quedaba lejos, pero era el principio de este terrible siglo, donde todos sabemos que ya no estamos seguros en ninguna parte, que nuestros líderes no dicen la verdad y que el mundo hoy es mucho más inseguro y más frágil que nunca, los enemigos, aquellos que se han radicalizado por religión o por odio a los occidentales, están aquí, y ahora ¿qué podemos hacer?

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