“La naranja mecánica”: de la literatura al cine

PEDRO GARCÍA CUETO

Si la novela va haciendo hincapié en la mirada de Alex, toda su locura está presente, en la película hay un buen plantel de secundarios que va haciendo que presenciemos la violencia gratuita que traslada la misma, se trata de un hatajo de gamberros que se dedican a hacer daño a mendigos, a violar mujeres, introducirse en casas ajenas para perpetrar sus fechorías.

Burgess la escribió para criticar todo tipo de violencia, desde la individual, ese grupo de chicos con una estética muy setentera en la cinta, no hay que olvidar que Kubrick planteaba un mundo futuro, donde todo es artificial, pero Burgess se centra más en su época, escrita en el año 1962, la novela quiere ser un acto de rebeldía ante la guerra futura o ante las pasadas, no hay que olvidar Corea o la Segunda Guerra Mundial, la segregación racial contra los negros, el Ku Klux Klan, tantas actitudes violentas que ocurrieron en la época, sin duda alguna, Burgess pensaba más en su época, en una etapa en la que ocurrieron hechos gravísimos para la Humanidad, desde el antecedente que supuso la Bomba Atómica en Hiroshima y Nagasaki.

En la cinta podemos ver a un Alex, excelente McDowell, que será sometido a un tratamiento muy duro para erradicar la violencia, para ello, se le somete a todo tipo de imágenes violentas, para que deteste el error que era para él diversión y ahora, tras el proceso de conversión, será horror. Sin duda, el tratamiento en la novela es distinto, sí la historia que coincide plenamente, pero no hay esa sensación de futuro si no de presente, de un presente terrible, el de los sesenta, una época de libertades, pero también de excesos.

Burgess piensa en la sociedad londinense de donde procede, pero en realidad está pensando en cualquier sociedad occidental, cualquier mundo capitalista donde algunos tienen de todo y otros muchos de nada, vemos a los mendigos en las calles y a esos niños bien que les apalean impunemente.

Sin duda, Burgess logra con esta novela crear una notable crítica social, siendo, como era, un hombre de gran cultura, no permanece ajeno al mundo que lo rodea y crea una metáfora sobre la violencia gratuita y sus consecuencias.

Los cien años que hubiera cumplido Burgess nos hacen meditar sobre un mundo siempre en constante ebullición, donde la violencia sigue viva, en guerras como en Siria, asesinatos recientes como al embajador ruso en Turquía y muchas más atrocidades de nuestro tiempo. Sin duda, el escritor fue un precursor, supo ver que un mundo violento solo generará más barbarie, un mundo de alucinados, más psicópatas, en realidad, el tratamiento al que se le somete a Alex es una utopía de una época audiovisual donde la violencia (en juegos de ordenador, películas, vídeos) está siempre presente. No en vano, en uno de los muchos institutos que he estado, pude ver como unos jóvenes se reían a mandíbula batiente de una película que presenciaban en unos ordenadores de la Biblioteca en la que cortaban cabezas, cuando la violencia es tan accesible, el ser humano ya está decididamente inclinado a imitar lo que ve, seamos mentes sanas en un mundo decididamente insano, Burgess me daría la razón, estoy seguro.

Comentarios